‘Vivir sin permiso’, la fórmula ficticia que triunfó en Netflix y en la televisión

‘Vivir sin permiso’, la fórmula ficticia que triunfó en Netflix y en la televisión

Impredecible hasta el último momento, ausente en lo que respecta a los rellenos y cargada de acción. Así llegaba en 2018 a Telecinco ‘Vivir sin Permiso’, la serie de Aitor Gabilondo que apostaba de nuevo por José Coronado y Álex González como los principales protagonistas tras ‘El Príncipe’. La diferencia es que esta ficción llegaba para verles como personajes oscuros, de doble cara y con demasiados secretos que ocultaban sus actividades ilegales.

Tráiler de ‘Vivir sin permiso’, serie de Telecinco protagonizada por José Coronado.

En un lugar en el que aparentemente no pasaba nada como Oeste comenzó a pasar de todo al poner en tela de juicio la integridad intachable de un hombre que se había hecho con el poder absoluto de todo un pueblo gallego gracias a la conservera, la cual le servía de tapadera para llevar a cabo negocios relacionados con el tráfico de drogas. Las ansias de tener más riqueza crearon a Nemo Bandeira, un empresario corrupto al que no le temblaba la mano a la hora de asesinar a quién estuviera dispuesto a delatar sus acciones ilícitas o a atentar contra su propia familia. Todos sus planes se truncan por instantes desde en el momento en el que descubre que tiene alzheimer. Por lo tanto, el líder de Open Sea trató de ocultar su enfermedad y sus malas decisiones e intentó dejar su imperio a uno de sus hijos (Nina o Carlos), sin olvidarse de Lara (Claudia Traisac), esa hija fuera de su matrimonio con Chon (Pilar Castro), pero tampoco de Mario (Álex González), aunque sólo fuese para que le sacara de los problemas.

Vivir sin permiso
Álex González y José Coronado en los primeros capítulos de ‘Vivir sin Permiso’.

Hablar de ‘Vivir sin Permiso’ supone recordar una de las mejores series españolas de los últimos años y un éxito para Telecinco, quién no solía apostar desde ficciones como ‘La Verdad’ por un thriller tan adictivo como este. La fórmula de su éxito radica en su elenco comenzando por la pareja conformada por Álex González y José Coronado y siguiendo por la conexión que tiene el personaje de Nemo Bandeira con Ferro (Luis Zahera). No obstante, una de las claves de haber logrado 2,3 millones de espectadores en televisión y miles de seguidores en Netflix se debe a las complejidades que abordan estos actores al interpretar personalidades de doble cara, humanos corrompidos por el poder y la ambición, pero que tienen sentimientos que disfrazan bajo una pose de fortaleza.

José Coronado junto a Luiz Zahera en un capítulo de la temporada de ‘Vivir sin Permiso’.

Ferro (Luiz Zahera) es el servidor fiel de Nemo Bandeira, ese guía que le ha demostrado dar su vida por él, que mata a favor de su lealtad, como un hermano que no le defraudó a lo largo de los 23 capítulos de ‘Vivir sin permiso’. Este personaje es la lucidez de Nemo cuando pierde la memoria en algunas circunstancias, el mejor ejemplo de fidelidad y el único que no traiciona por la espalda a quién considera de su familia. Su amistad a lo largo de la trama, su carácter fuerte y su protección son puntos fuertes para esta ficción que ha gustado con creces tanto en España como en Latinoamérica.

Ricardo Gómez y Álex Monner en un capítulo de la 1 temporada de ‘Vivir sin permiso’.

Sin dudas, gran parte del peso de la primera temporada de ‘Vivir sin permiso’ lo llevaban Ricardo Gómez y Álex Monner. Ellos interpretaron a Alejandro y Carlos, dos miembros del colectivo LGTBI que se querían verdaderamente, pero a los que les separaba en ciertos aspectos que uno fuese un Bandeira. Los dos intentaron salir del pozo, de ese abismo de ilegalidades y capos de la droga que les impedían ser una pareja feliz. A pesar de todo, los dos lucharon contra el problema de la adicción de Carlos y estuvieron hasta el final juntos a favor de la libertad, de la honestidad, en contra de la hipocresía y en defensa de su amor.

Claudia Traisac y Álex González en la segunda temporada de ‘Vivir sin permiso’ /Telecinco.

Desde el primer capítulo de ‘Vivir sin permiso’, Lara, la hija ilegítima que Nemo Bandeira había tenido con el verdadero amor de su vida despertó la cara sensible y caritativa de Mario. Ella fue la única que no se sentía una Bandeira y la persona de esa familia que no estaba dispuesta a acabar con las vidas y con la estabilidad de inocentes para encontrar la suya. Su búsqueda por descubrir quién estaba detrás de tantos sufrimientos y su admirable forma de ser incondicional con quién necesitaba su ayuda le han convertido en el personaje más puro y honesto de esta serie. Ya a finales de la primera temporada vimos cómo se enamoraba poco a poco de Mario, ese hombre con corbata que evolucionó en la segunda parte y consiguió merecerse su amor.

La familia Bandeira y Mario en la primera temporada de ‘Vivir sin permiso’ /Telecinco.

Tampoco nos podemos olvidar de Chon (Pilar Castro), esa mujer conservadora a la que le importan las críticas del resto y necesita ser respetada que da todo de sí misma para que sus hijos tengan lo que siempre han merecido o de Nina, esa chica que se enamora de Mario sin saber que él sólo quería casarse con ella por heredar la fortuna de su padre y vengarse de él. A todos estos grandes intérpretes se sumaron villanos maquiavélicos capaces de sembrar tanto el miedo como la locura como fueron Freddy (Edgar Vittorino) y Daniel (Patrick Criado). Finalmente, la audiencia dio un veredicto positivo a una serie dramática cuyos personajes vivieron con el permiso de Nemo Bandeira, pero siendo víctimas de una sucesión de engaños, traiciones y muertes a causa de una enfermedad letal como la ambición.

Patry Fernández

Patry Fernández

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